ECONOMIA/TECNOLOGIA
LO AMARGO DE LOS DEPORTADOS DE EUA A NUESTRO MEXICO LINDO Y
QUERIDO
Los migrantes indocumentados en Estados Unidos
nunca lo han tenido fácil, pero el panorama se ha complicado con la llegada de
Donald Trump a la presidencia, la firma de dos órdenes ejecutivas que les
afectan directamente, y el nombramiento de Jeff Sessions -conocido por sus
posturas anti inmigrantes-como fiscal general del Estado.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Migración
(INM), regresan entre 300 y 400 personas deportadas diariamente a los 11 puntos
de repatriación ubicados en la frontera con Estados Unidos, y 135 personas
llegan por avión al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en tres
aviones semanales cada lunes, martes y jueves, para sumar más de 150,000
deportados al año, una cifra que podría aumentar exponencialmente con los
nuevos parámetros establecidos por Trump para la deportación de inmigrantes sin
documentos, que suman 11 millones de personas, de los cuales 5.5 millones son
mexicanos.
Si bien Barack Obama ha sido calificado como el
'gran deportador' de la historia de su país, con 2.8 millones de deportaciones
entre 2009 y 2016, la cantidad de personas que podrían ser expulsadas de
Estados Unidos podría alcanzar cifras sin precedentes bajo los nuevos criterios
de seguridad fronteriza establecidos por la nueva administración.
"Cerca de la mitad de su mandato, Obama
entendió algunas cosas y estableció una orden mediante la que se crearon
prioridades para las deportaciones", explicó a EconomíaHoy.mx Gretchen
Kuhner, directora del Instituto Nacional para las Mujeres en la Migración
(IMUMI).
El objetivo era evitar en lo posible las
separaciones familiares, con lo cual los agentes migratorios se concentraron en
la deportación de personas que hubieran cometido delitos graves, como los
relacionados con drogas o violencia, y se hizo énfasis en las personas que
llevaran menos tiempo en el país.
Protocolo de deportación
En un país constituido como estado federado, cada
Estado es libre de establecer la dureza de su reglamentación migratoria.
Durante la administración Obama cobraron fuerza las llamadas "ciudades
santuario", aquellas en las que las autoridades no detienen a los
migrantes por no tener papeles.
En Chicago, Nueva York o Los Ángeles, entre otras,
la policía no tiene como práctica usual la detención de personas para pedirles
sus papeles y permite, hasta donde es posible, que la comunidad migrante y sus
familias se integren a la vida cotidiana, posibilitándoles trabajar o inscribir
a sus hijos a la escuela.
No obstante, el pasado 25 de enero, el presidente
Trump firmó dos órdenes ejecutivas que cambian las reglas del juego.
La primera fue sobre seguridad fronteriza, en la
que ordena la construcción del muro entre Estados Unidos y México, así como el
incremento de los centros de detención, es decir, los lugares a los que van a
dar los migrantes sin documentos en espera de su deportación, que actualmente
tienen capacidad para 35,000 camas al día, indica Kuhner.
El segundo decreto reglamenta el control migratorio
al interior del país. Establece recortar fondos federales a las "ciudades
santuario" si no cooperan con las autoridades migratorias entregando a los
indocumentados, ordena la contratación de más de 10,000 agentes migratorios y
modifica los criterios para definir a una persona deportable.
"Ahora cualquier persona indocumentada que
haya cometido cualquier tipo de falta, o haya sido acusada de ello -aún sin que
haya concluido el proceso judicial- es deportable. También lo es cualquier
persona que, a criterio de los agentes migratorios, pueda ser un riesgo para la
seguridad nacional", explicó Kuhner.
Este cambio pone en la mira de los agentes
migratorios prácticamente a cualquier persona, pues una de las prácticas más
comunes de los migrantes es dar un número de seguridad social falso para poder
trabajar, lo cual constituye un fraude. Así, se deportará "a personas cuyo
único delito ha sido trabajar", explica Kuhner.
Tipos de deportación
El historiador y académico de la Universidad
Iberoamericana, José Martín Íñiguez, explicó que hay dos tipos de procesos para
la expulsión de migrantes indocumentados. El primero es la repatriación
"segura y ordenada", que es un mecanismo voluntario mediante el cual
las personas deciden volver a su país de origen una vez que han sido detenidos.
Si se encuentran en algún estado de la frontera,
son repatriados por vía terrestre, mientras que si se encuentran en el interior
del país se les regresa por avión a la Ciudad de México.
"Muchas personas eligen esta vía porque así
pueden volver a cruzar la frontera en otro momento", explicó el experto en
migración.
El otro proceso es el de la deportación, que
implica que una vez que la persona es expulsada de Estados Unidos no puede
volver a ese país por ningún motivo, so pena de cárcel.
Quienes pasan por este proceso son sometidos a un
juicio que puede durar entre tres meses y un año.
Pese a los riesgos que conlleva esta vía y lo
elevado de su costo -el gasto en defensa legal puede alcanzar los 30,000
dólares- algunos deciden apoyarse en Organizaciones No Gubernamentales para someterse
al proceso judicial y, de ganar, comenzar un nuevo proceso hacia la residencia
legal y la eventual naturalización como ciudadanos estadounidenses.
Lo más común, señala Íñiguez, son las
"deportaciones express", que ocurren en menos de 24 horas en sitios
cercanos a la frontera. Una vez en México, las personas son canalizadas al
Instituto Nacional de Migración para que éste les entreviste y determine si
efectivamente tienen nacionalidad mexicana y de lo contrario, el propio
Instituto les vuelve a deportar a su país de origen, en la mayoría de los casos
a Centroamérica.
Un amargo regreso
La palabra que mejor describe, según los expertos,
el estado en el que se encuentran los mexicanos cuando regresan es
"shock".
"La mayoría llegan sin documentos de identidad,
sin haber comido, sólo con la ropa que traen puesta", dice Dalia Gabriela
García Acoltzi, directora del programa Somos Mexicanos del INM, enfocado en
recibir y dar asistencia a los mexicanos deportados una vez que pisan el
territorio nacional. Al llegar, el gobierno se encarga de tramitarles una
constancia de repatriación, que es válida como documento de identificación
oficial mientras se tramita el acta de nacimiento o la credencial de elector.
De acuerdo con la funcionaria, el INM les ayuda a comunicarse con sus
familiares, les da agua, alimento, revisiones médicas y vacunas. Pero "la
gente en esa situación no tiene ganas de escuchar qué tiene México que
ofrecerles. Vienen cansados, con un proceso anímico que no es el más
conveniente", dijo García Acoltzi.
"Llegan con miedo, enojados y deprimidos, pero
sobre todo, llegan a enfrentar una situación económica muy difícil",
señala Kuhner.
"Se trata en muchos casos de personas que son
el sostén de una familia ya pobre, y se convierten en una boca más que alimentar".
Por si esto fuera poco, llegan a enfrentarse con la amarga realidad de que el
salario mínimo en México es de 80 pesos diarios, mientras que en lugares como
San Diego, California, el sueldo es de 11.50 dólares por hora, "y la vida
en México no es mucho más barata que en Estados Unidos".
"Son historias de tragedia", dice
Íñiguez, "al llegar caen de repente en la pobreza, dejan de poder mantener
a sus familias, que en muchos casos no han visto en muchos años, es un shock
para ambas partes".
Para Íñiguez, el apoyo del Estado Mexicano para con
los ciudadanos que regresan es insuficiente y que hacen falta recursos para que
programas como Somos Mexicanos tengan un impacto real. Destaca, sin embargo,
programas como el de la Ciudad de México, que les otorga un seguro de desempleo
y les ayuda a reinsertarse en el mercado laboral, o el que estableció la
Universidad Nacional Autónoma de México, para garantizar plazas en sus
universidades a los paisanos retornados de manera que puedan continuar los
estudios que dejaron inconclusos en los Estados Unidos.
El historiador asegura que México no está preparado
para una llegada masiva de paisanos deportados, a pesar de que tanto desde el
gobierno como desde la iniciativa privada son cada vez más las iniciativas existentes
para aprovechar la mano de obra calificada que representa esta población.
"En muchos casos están sobrecalificados", dice Kuhner. "Muchos
saben operar maquinaria muy especializada que en México no existe".
Pero Estados Unidos tampoco está preparado para una
deportación masiva de inmigrantes, dice Íñiguez. "No se van a hacer el
harakiri, resultaría muy caro y se caería su economía". Lo que sí es
posible es que "presionen a la comunidad hasta su máximo límite, para
sobreexplotarlos".
Para evitarlo, el académico propone que el gobierno
federal establezca alianzas estratégicas con sindicatos estadounidenses, con
las comunidades irlandesa y judía -aliados históricos de México- así como con
la iglesia católica estadounidense, que aglutina a más de 65 millones de
personas en ese país. Es necesaria "una campaña de apoyo general de la
sociedad civil para la no deportación, más que del lado mexicano, de parte del
propio pueblo estadounidense".
El hígado es un órgano esencial de nuestro cuerpo. Es el más grande,
y en él, residen un sinfín de funciones básicas imprescindibles para nuestra
salud y el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Es
importante que conozcas cualquier síntoma que te indique la existencia de algún
problema.

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