La reforma fiscal de Trump amenaza el pacto tributario de Peña Nieto
El Gobierno mexicano se comprometió a no mover los impuestos a las empresas
Ante la inminente reforma fiscal de Trump, el Acuerdo
de Certidumbre Tributaria, mediante el cual el Gobierno se comprometió a no
mover las tasas de los impuestos, es insostenible. Si no se hace nada se corre
el riesgo de que multinacionales mexicanas se vayan del país, según advierten
expertos fiscales. México no solo se debe preparar para enfrentarse al nuevo
entorno de la relación comercial con Estados Unidos, sino que también hay que
ir preparando el terreno fiscal, aseguran estas fuentes consultadas.
Para conocer las consecuencias para México de una
posible revolución fiscal de la nueva Administración en Estados Unidos y que
puede estar lista en agosto, El Universal consultó a abogados especializados en
asuntos tributarias, a los representantes de Hacienda en México, fiscalistas y
analistas de Moody's. Así, la presidenta del Colegio de Contadores Públicos de
México, Rosa María de la Cruz, dijo que ante medidas extraordinarias se
requieren soluciones extraordinarias.
"El pacto ya no puede mantenerse y tendrían que
pensar en algo para hacer frente a esa reforma, porque se está pensando en
bajar las tasas de impuestos para empresas y personas físicas; probablemente
vamos a tener una afectación en las inversiones y que haya una fuga de
capitales", alertó.
El abogado fiscalista de la firma internacional
Procopio, Enrique Hernández, advirtió de que las empresas multinacionales
mexicanas como Bimbo serán las más afectadas con el impuesto del 20 por ciento
que se pretende imponer a los corporativos. "Es un mito que el impuesto
fronterizo será solo para las importaciones mexicanas, será para todos los
países", apuntó. Además, si baja la tasa del gravamen que se aplica a los
corporativos al 20 por ciento como un incentivo fiscal, tendría efectos sobre México
que grava con el 37 por ciento contemplando el 10 por ciento sobre dividendos a
las empresas.
Si no se revisa el esquema tributario mexicano para ese
tipo de contribuyentes, pueden trasladar sus operaciones a Estados Unidos,
porque sus costos se les encarecerán en su propio país. Hernández considera que
esto obligará a México a bajar el impuesto sobre la renta (ISR) para las
empresas en un contexto en el que no hay margen para las finanzas públicas.
Así, el Gobierno tendrá que ser más eficiente con el gasto público.
Por su parte, para la socia de política fiscal de PwC,
Brenda García, si se reduce la tasa corporativa en Estados Unidos como se ha
dicho, desde luego México quedaría en un escenario poco competitivo. Si se
implementa el famoso BAT (Border Adjustment Tax), necesariamente se tendrían
que buscar medidas para compensar o minimizar el riesgo para las grupos
empresariales. Esta experta asegura que de acuerdo con información recabada,
prevén que esta reforma puede ser aprobada a finales de este año o principios
de 2018. "Pensamos que el Gobierno mexicano podría emitir medidas vía un
decreto o una reforma fiscal que involucre al Congreso", pero recordó que
el Gobierno federal ha dicho que puede haber "medidas espejo" y,
aparte, dará un tratamiento preferencial en las Zonas Económicas Especiales.
Lo preocupante, advirtió, es que los incentivos o la
reducción de impuestos implican menores ingresos, que obligarán al Gobierno a
ver la forma de cubrirlos a través de un déficit o de otras fuentes de ingresos
para compensar. Una opción puede ser un gravamen generalizado al consumo, que
es económicamente mucho más recomendado porque genera menos distorsiones, pese
a sus efectos regresivos y que políticamente "es muy difícil"
considerando que 2018 es un año electoral.
Una caída del 1%
Por su parte, desde Moody's advierten de que el BAT
puede oscilar entre el 20 y el 35 por ciento y prevén que en el peor de los
escenarios provocaría una caída de más de 1 por ciento de la economía mexicana.
El analista soberano de México, Jaime Reusche, dijo que dependerá de cómo
reaccionen nuestras autoridades. Si es necesaria otra reforma mexicana,
mencionó que se debe tomar en cuenta que hay un nivel muy alto de informalidad
en la economía, que habla de que puede haber una ampliación de la base
tributaria. Dado los avances en consolidación fiscal, estimó que se pueden
mantener si hay un mejor control del gasto corriente como se moderó en 2016.
Desde el Gobierno de Peña
Nieto, de momento, el que ha hablado ha sido en una entrevista radiofónica el
ministrio de Asuntos Exteriores, Luis Videgaray, impulsor del Acuerdo de
Certidumbre Tributaria cuando era secretario de Hacienda. Videgaray dijo que
México estaría abierto a revisar la política tributaria si el plan fiscal de
Estados Unidos afecta a los mexicanos. No se respondería con el mismo ajuste a
las importaciones norteamericanas porque eso lastimaría al consumidor mexicano,
aseguró.
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