De pronto, de modo sorpresivo,
comenzaron a llegar a este centro educativo varios hermanos lasallistas
procedentes de Cuba. Me relataron de viva voz lo siguiente: 1) Con el
triunfo de la revolución cubana y la caída de Fulgencio Batista, el
primero de enero de 1959, existía gran incertidumbre con respecto al
comportamiento hacia la Iglesia y a los empresarios por parte del
Comandante Fidel Castro. Pronto los llamó en pequeños grupos y les fue
diciendo que se tranquilizaran que no les ocurriría nada malo ni se
tomarían represalias contra ellos, si eran fieles seguidores del
régimen. Y que tanto los empresarios podían continuar con sus industrias
y negocios como antes de la revolución y los clérigos, religiosos,
Hermanos y sacerdotes serían respetados absolutamente, puesto que el
mismo Fidel –como expresamente lo comentó- estaba muy agradecido con la
formación recibida en los colegios lasallistas.
Recuerdo varias fotografías suyas en la
entonces popular revista “Life” en las que este líder cubano posaba muy
sonriente ante las cámaras portando en su cuello, de manera ostentosa,
numerosos rosarios, escapularios y medallas. Se confesaba abiertamente
católico y, además, sostenía que su permanencia política en el poder era
temporal, ya que únicamente había buscado derrocar al injusto y
prepotente dictador Batista, asunto en que no le faltaba razón.
Sin embargo, poco a poco, se fueron
conociendo sus verdaderas intenciones: 1) Instaurar en la isla caribeña
el sistema marxista-leninista, con la ayuda de la Rusia comunista; 2)
perpetuarse de por vida en el poder político; 3) nacionalizar empresas,
industrias y comercios; 4) El ejército y el servicio secreto eran el
permanente opresor de los ciudadanos para mantener el orden social; 5)
Se establecieron medidas extremadamente duras contra los “sospechosos”
de conspirar contra el régimen, de tal manera, que miles y miles fueron
condenados –muchas veces sin juicios previos- a ser fusilados, exiliados
o encarcelados. 6) Con respecto a la Iglesia Católica traicionó todas
sus afirmaciones y acuerdos e inició una feroz persecución contra los
católicos.
Así las cosas, los Hermanos lasallistas,
según ellos mismos me relataron, fueron convocados un inesperado día a
las oficinas de Fidel Castro y, sin más diálogo, les comunicó su
inflexible decisión de que en 48 horas deberían abandonar la isla, so
pena de ser detenidos y encarcelados, si desobedecían a sus órdenes.
Estos Hermanos sólo tuvieron tiempo de preparar sus maletas y salir a
toda prisa de Cuba, dejando varios colegios de gran solera y tradición
que por muchos años habían contribuido a la formación de la niñez y
juventud cubanas.
Su bandera de que “gobernaría sólo para
el pueblo y con la determinación del pueblo”, pronto se descubrió que
era una falacia. Ya que nunca se instaló un gobierno demócrata, no hubo
verdaderas y libres elecciones y, con tanta demagogia, pronto la
economía se fue a la quiebra.
Afirmaba Fidel Castro que él era un
ciudadano más y que padecía las mismas carencias materiales que sus
restantes compatriotas. Para comprobar que se trataban de meras
falsedades, les animo a ver en www.youtube.com, los siguiente videos: 1)
“Las mansiones de Fidel Castro”, reportaje de la comunicadora María
Elvira; 2) “La vida de lujo de los Castro” elaborado por el reconocido
periodista Jorge Ramos; 3) “Desvelada la vida de lujo de Fidel Castro”
(“América Tevé”) testimonio oral de Juan Reinaldo Sánchez basado en su
libro. En resumen, importantes y antiguos colaboradores de Fidel Castro
informan y denuncian con valentía que Fidel, Raúl y toda la familia
Castro vivían una “doble vida”, como unos “burgueses millonarios”
mientras el pueblo pasaba hambre y carencias de todo tipo.
No olvidemos que el dictador comunista
venezolano Hugo Chávez y, después, su sucesor Nicolás Maduro,
establecieron un puente de ayuda mutua económica y política con Cuba
para consolidar el régimen marxista en Venezuela.
Por otra parte, tanto Andrés Manuel
López Obrador y todos sus más estrechos colaboradores han afirmado, en
reiteradas ocasiones, su enorme admiración y simpatía por el
marxismo-leninismo de Fidel y Raúl Castro, y el actual sucesor, en Cuba,
así como por los gobiernos totalitarios de Hugo Chávez y,
posteriormente, de Nicolás Maduro en Venezuela.
¿Se puede esperar una actitud diferente
de López Obrador, y su equipo de trabajo, en caso de que el tabasqueño
llegue a la Presidencia de México? Ya habló en fecha reciente con los
empresarios y les prometió “el cielo, la luna y las estrellas”.
¿Podemos caer en la ingenuidad de
confiar a ciegas en quienes tienen como modelos de su actuación política
en dirigentes que han sido fieles seguidores de Carlos Marx y Vladimir
Lenin?
¡Qué importante es que medites con calma
tu voto, en forma razonada, en las próximas elecciones presidenciales!
Porque nos estamos jugando el futuro de México y sus libertades
democráticas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario